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lunes, 23 de febrero de 2015

#viviracontracorriente, EL PROYECTO QUE HA CONSEGUIDO UNIR AL BALONMANO

Redactado por Ander Oiarbide (@oiarbi)

El balonmano es un deporte desconocido y poco seguido en España porque el protagonismo se lo lleva el fútbol, pero pese a ser un deporte “pequeño” lo que engrandece al balonmano no son los grandes equipos como el Barcelona, el Granollers, el Anaitasuna o la propia Selección española, sino la gente que lo práctica, la solidaridad entre los y las jugadores/as de balonmano.  Albert  López es (o mejor dicho era) uno de ellos, pero lo que hace diferente a Albert no es su calidad, o sus éxitos deportivos, sino su la manera en la que afronta la vida.

Albert nació en Barcelona el 14 de agosto de 1993 y desde pequeño jugó en el equipo de su pueblo hasta que llegó a las categorías inferiores del Balonmano Granollers (uno de los mejores equipos de la ASOBAL). Jugó en juveniles con la selección catalana y  la española y en esa etapa aprendió qué es la disciplina, la solidaridad, las ganas, el compañerismo y demás valores que transmite el balonmano. Pero en 2007 le salió un tumor en la espalda y, aunque en un principio decidió no operar, creció y se operó. Tres meses después ya estaba de vuelta en la cancha.


La alegría apenas le duró un mes, pues le diagnosticaron su primer cáncer, sin duda eso fue un varapalo para él. Con ayuda de los compañeros (que se raparon todos para afrontar juntos la quimioterapia) salió adelante y siete meses después no solo se curó, además ganaron el campeonato de España. Pero la suerte no resultó ser la mejor compañera de Albert porque el cáncer volvió a aparecer pero esta vez en su pulmón y más grave que la anterior vez.  Volvió a empezar la quimioterapia y tras unas pocas semanas dejó el tratamiento y decidió hacer frente al cáncer con métodos alternativos, se puso en manos de una dieta y en dos meses ya le había desaparecido la enfermedad.


No obstante, esta vez cambió de dirección y en vez de volver a las pistas se decantó por la universidad y empezó una carrera de Arquitectura.  El primer año le fue de maravilla pero una vez más el cáncer le metió otro gol y reapareció. Pero Albert es duro en defensa como Viran Morros y rápido en ataque como Joan Canellas y consiguió superar a su enemigo una última vez. Desde ahí aparcó todos sus sueños y comenzó a estudiar más tratamientos y abrió su blog Vivir a Contracorriente, pues como dice Albert en su blog “solo o acompañado empezaré a remar río arriba”, pero os preguntaréis por qué es tan especial esta conmovedora historia.
Aquí es donde entra otro protagonista: Antonio García (apodado “El cañón de la Llagosta”) lateral del Pick Szeged y de la Selección española de balonmano.  En el encuentro España – Dinamarca de los cuartos de final del pasado Mundial de balonmano Antonio García mostró una camiseta donde se veía escrito #viviracontracorriente, y ahí empezó todo, la gente se preguntó qué diantres era eso y el blog subió en visitas.  Albert empezó a popularizarse en el círculo de jugadores de balonmano y ha llegado a conceder algunas entrevistas en la radio o prensa. 


Un nuevo proyecto de Albert ha revolucionado Instagram y Twitter, el reto #5000pilotos. Como dice Albert él es piloto de su vida y el reto consiste en ir nominando a gente a que suban fotos suyas jugando a balonmano con los hastags #reto5000pilotos y #viviracontracorriente. Miles de personas (jugadores de balonmano, fútbol, básquet y otros deportes) se han solidarizado con el reto, entre ellos Raúl Entrerrios, Cristian Ugalde, Víctor Tomás, Nikola Karabatic, Eli Pinedo, Julen Aginagalde,  o Pedro Rodriguez. 


Albert sigue con su blog, y sobre todo sigue con su lucha, y la defensa que plantó cuando comenzó a jugar contra el cáncer ha aumentado hasta tener más de 5000 compañeros basculando y chocando a su lado en un partido que no abandonará, porque como bien dice él “solo o acompañado empezaré a remar río arriba, intentando ganarle a una enfermedad que todo el mundo tiene miedo, pero yo no, a mí solo me enseñaron a respetar”. 
   

lunes, 2 de febrero de 2015

Polonia 29 - 28 España. Los Hispanos se quedan sin el bronce

Redactado por @CMFoficial 

En el día de ayer se disputó la final de consolación entre Polonia y España, un duelo que parecía tener claro favorito, los últimos campeones del mundo, pero pareció que los jugadores todavía recordaban el palo contra Francia, y lo acusaron, a parte del cansancio físico por los partidos intensisimos contra Dinamarca y la propia Francia. España pudo hacer conseguido el bronce, pero se escapó cruelmente tras un gol en el último segundo del tiempo reglamentario y una agónica prórroga, en la que se notó la fatiga de los chicos de Manolo Cadenas.



España empezó tremendamente ofuscada y el partido se ponía muy difícil ya desde el proncipio, con unos polacos que no querían ponerselo fácil. Este hecho se observa en que los hispanos solo metieron dos goles en los primeros 10 minutos, y otros dos más en en el ecuador del primer tiempo. Con el marcador 5-2 el seleccionador español pidió un tiempo muerto que ayudaría a los hispanos a reducir distancias en el marcador y ponerse diez minutos después a sólo un gol (9-8). Los polacos intentaron parar esta reacción con otro tiempo muerto, pero España consiguió igualar el encuentro para dirigirse al descanso con 13-13 en el electrónico y una sensación de clara mejoría.



En la segunda mitad no varió mucho el panorama dibujado en los últimos minutos de la primera parte, definitivamente los ataques estaban cogiendo protagonismo, y el juego se aceleró en sobremanera, provocando muchas pérdidas y contragolpes claros de ambos bandos, para llegar al primer tercio de la segunda mitad empatados a 17 España y Polonia. A partir de este minuto 10 se produjo un gran cambio en la defensa española, volviendo a sus orígenes, y a ser el punto fuerte de nuestra selección, pero además, en ataque pareció recuperarse el buen juego demostrado ante dinamarca y partidos anteriores, dando balones a los extremos para que finalizaran, con un Víctor Tomás que se estaba enrachando, y gracias a todo esto, los hispanos consiguieron abrir brecha y colocarse con 4 goles de ventaja a diez minutos del final (18-22). Pero no sabemos por qué, España dejó de hacer esa defensa, y se bloqueó en ataque, permitiendo a los polacos acercarse a solo 2 goles (20-22) en el minuto 25. Solo quedaban 5 minutos para recoger el justo premio al esfuerzo realizado por nuestros jugadores, pero una mala defensa con una pizca de crueldad del destino hizo que los europeos del este empataran en el último segundo a España con un golazo de Szyba, sin duda el mejor jugador del partido, lo que mandó el partido a la prórroga con 24-24.


Durante la prórroga los hispanos demostraron su garra y coraje, pero también que se encontraban exhaustos física y mentalmente, porque no era normal que jugadores de tanta calidad se obcecasen con atacar siempre por el centro, algo que el seleccionador polaco supo ver y aprovechar, pues cada ataque era una agonía, y los españoles eran incapaces de pensar las jugadas y ejecutarlas como harían en cualquier otro momento. 
La segunda parte de la prórroga comenzó con empate a 26 y cinco minutos para alcanzar el metal, pero cada vez era más evidente que los hispanos no podían, y fue Szyba el encargado de cerrar la victoria polaca por un solo gol marcado a 30 segundos del final, con un tanteo de 29-28.



El factor de este partido por el tercer y cuarto puesto tiene nombre y apellidos Michal Szyba, el jugador polaco fue la pesadilla constante de nuestra defensa, un torbellino que arrasó a España con 8 goles, incluido el gol del empate en el ultimo segundo del tiempo reglamentario, pero esto se debió en parte a que el polaco de 26 años no había podido jugar en casi todo el campeonato y estaba fresco para poder marcar tanta diferencia. Los hispanos se fueron de Catar sin el premio justo a su trabajo, y con buenas sensaciones a pesar de haber perdido los dos ultimos partidos del campeonato, no hay que ponerle peros
a este bloque, que no pudo ganar a la mejor campeona del mundo y no consiguió medalla por un solo gol, el proyecto es bueno, y hay que pasar página y mirar al siguiente europeo. 

sábado, 31 de enero de 2015

España 22 - 26 Francia. El eterno Omeyer vuelve a ser la pesadilla de españa

Redactado por @CMFoficial

El encuentro que se disputó ayer en Catar enfrentaba a los últimos campeones del Mundo, España , contra Campeones Olímpicos y de Europa. Este partido de semifinales era más bien una final anticipada, seguramente el mejor partido de balonmano que se puede ver actualmente en el mundo y no defraudó. Aunque para desgracia para los españoles apareció el mismo hombre que todos los años es una pesadilla, la bestia negra de España, Thierry Omeyer, el grandísimo aunque excéntrico guardameta galo, que a sus 38 años sigue siendo decisivo en cada partido.


Los primeros minutos fueron un auténtico correcalles, no había tanteo posible pues los dos equipazos salieron a dar el máximo y sin preocuparse de la defensa. Esta dinámica provocó una avalancha de goles que España conseguía aguantar pero que no era su estrategia. Los franceses llegando ya al primer tercio de partido empezaron a ponerle más intensidad a su defensa y se volvieron infranqueables para los de Manolo Cadenas, que por el contrario no podían parar el torrente ofensivo de Francia con los Karabatic, Guigou o Narcisse en plena ebullición. El marcador empezaba ya a ser preocupante para los últimos campeones del mundo, con 7-12 y un juego muy espeso en ataque y una defensa irreconocible Manolo Cadenas pidió tiempo muerto para intentar detener la sangría y que no se fuera el partido.


A partir de ese tiempo muerto pareció volver la inspiración a los hispanos, que recuperaron sensaciones y se acercaron en el marcador a 10 minutos de que se cerrara el primer tiempo (11-13). España se acercaba, pero nunca terminaba de rematar, y lo que es peor, el porterazo de Francia se estaba calentando, y los jugadores de España no eran capaces de encontrar su juego por los extremos ni hacían daño con Julen Aguinagalde. Los españoles resistían a base de individualidades, pero en ese juego no se le podía ganar a un equipo con Karabatic, Guigou, Narcisse, Omeyer o Porte, y acabaron claudicando para irse al descanso 14-18 con malas sensaciones y con la portería incapaz de responder a tantos lanzamientos.



La segunda empezó con aires nuevos para los hispanos, una renacida intensidad en defensa que cortocircuitó muchos minutos a los galos, que se veían impotentes ante la intensidad defensiva de los chicos de Manolo Cadenas, que forzaron varias pérdidas que acercaron a España a un solo tanto en el marcador (18-19) apenas en el minuto 10. Pero mientras la defensa y la portería renacían, el ataque seguía naufragando, a pesar de los intentos del seleccionador español por cambiar de estrategia con varios tiempos muertos, el ataque no era capaz de encontrar ninguna solución ante la mejor defensa del mundo junto a España, y si la encontraba, ahí estaba Titi Omeyer para frenar una y otra vez los intentos españoles, ni siquiera el mejor jugar español Joan Cañellas, o el mejor pivote ofensivo del mundo Julen Aguinagalde conseguían batir al veterano de 38 años. 


A pesar de este desacierto, España se volvió a acercar a sólo un gol con 10 minutos por delante (21-22), pero Omeyer no estaba por la labor de dejarse ganar, y con la ayuda hasta de los palos paró absolutamente todo, llegando a una impresionante cifra de 20/42 paradas, lo que permitió a España marcar un solo gol en los últimos 10 minutos de partido, mientras los galos se iban marchando, y cualquier posibilidad de remontada se acabó con una doble parada de Omeyer a 3 minutos del final, por lo que los hispanos acabaron sucumbiendo 22-26 ante el portero francés y el arbitraje de broma de los colegiados eslovenos.  


Una vez más y ya van unas cuantas, Francia vuelve a ganar a España, y otra vez como no, con la inmensa labor de Omeyer, que a pesar de ser un tanto chulesco y desafiante en su comportamiento no se puede negar su calidad. Es evidente que el objetivo desde el principio era repetir título, pero los hispanos deben recuperarse y ganar el partido por el tercer puesto a Polonia,  un rival a priori más fácil, y que serviría para dejar Catar con buen sabor de boca y buenas sensaciones para el futuro. Con Gonzalo Perez de Vargas en pleno ascenso hacia la elite en la portería, jóvenes que llegan por detrás como Alex Dujshevaeb y otros consagrados como Valero Rivera Folch, hijo del seleccionador de Catar y máximo goleador de España en este mundial.